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Salud busca pediatra en paro

Publicada el: 30 de enero de 2011

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La falta de pediatras ya se empieza a notar, y mucho, en algunos centros de salud. El aumento en los últimos años de plazas MIR (médico interno residente, la práctica necesaria para convertirse en especialista) y los incentivos laborales y económicos puestos en marcha por la Consejería de Salud no han conseguido evitar que el 20% de las plazas de pediatría de atención primaria estén vacantes, a la espera de que un pediatra con titulación y sin trabajo quiera ocuparlas.

En la comunidad hay 1.068 plazas de pediatra en atención primaria. Pero la Consejería de Salud tiene dificultades para cubrir 206 de esos puestos. De ellos, 56 están atendidos por médicos de familia con contrato interino o comisión de servicio que ejercen como pediatras. Otros 150 están libres y se cubren con contratos eventuales de pediatras o médicos que, en algún caso, ven tanto a mayores como a niños, según los datos aportados por el departamento que dirige María Jesús Montero. "No es que no queramos contratar, es que no hay profesionales. Esos puestos están disponibles a la espera de que un pediatra llame a la puerta", explica José Luis Rocha, secretario general de Calidad y Modernización de la Consejería de Salud.

Pero ¿cómo se ha llegado a esta situación? En la raíz del problema hay un "error de planificación", admite Rocha. "Hasta principios de esta década no se ha planificado bien la dotación de profesionales. Nos ateníamos más a la capacidad formativa de los hospitales que a una previsión de necesidades de la población". Esto ha ocurrido con todas las especialidades, pero en algunas de forma más acusada. Desde que el estudio de necesidades profesionales de medicina elaborado por la Junta en 2006 evidenció la falta de pediatras, la Administración ha tomado medidas, como el incremento de plazas MIR (46 en 2001 frente a 68 en 2010) y en las facultades de Medicina. Pero teniendo en cuenta que la formación de un especialista requiere un mínimo de 10 años, los resultados tardarán al menos ese tiempo en verse.

Rocha admite que sólo cuando haya una "ligera sobreoferta" de profesionales se podrá solucionar el otro foco del problema, el que más quebraderos de cabeza causa a la Junta: encontrar pediatras dispuestos a trabajar en zonas rurales alejadas de las capitales. "Los profesionales tienden siempre a cubrir las plazas más atractivas", asume Rocha, que asegura que este problema es común en toda Europa. En Andalucía, los pediatras que acceden a ocupar una plaza en una zona remota tienen una serie de bonificaciones laborales e incentivos económicos de hasta un 20%. Pero no están siendo suficientes. La mayoría de los puestos vacantes siguen estando en pueblos. Según los datos de Salud, de las 56 plazas de pediatra ocupadas permanentemente por un médico de familia, sólo tres están en una capital: Almería. Ésta es también la provincia con más plazas en esa situación, 16. La Junta admite que esta solución no es la "óptima", pero asegura que la atención que prestan estos facultativos ofrece "todas las garantías".

El informe de 2009 del Defensor del Menor de Andalucía abordaba esta medida de la Administración. Para la oficina de José Chamizo "no deja de ser una irregularidad" que ejerza como pediatra un facultativo sin esa especialidad, aunque admite que existe jurisprudencia que permite "extraordinariamente" esta solución "en tanto no existan especialistas demandantes de empleo a través del sistema establecido para ello".

La falta de profesionales en paro se deja notar también en la dificultad para cubrir una baja por enfermedad de un pediatra. Y, según Juana María Ledesma, pediatra del centro de salud Delicias, en Málaga, hace ya tiempo que no se cubren ni las vacaciones, ni las bajas de poco tiempo. "La Navidad ha sido tremenda. Ha coincidido con un aumento de patologías y la crisis de bronquiolitis y al no cubrirse las vacaciones ha sido muy duro".

El secretario general de Calidad asegura que, al contrario de lo que la mayoría de los sindicatos denuncian, tras la práctica de no cubrir las bajas no hay una intención de ahorro de costes. "No es un problema de crisis económica. No hay profesionales", insiste. La misma razón que le dan a la doctora Ledesma y sus compañeros cuando piden, sin éxito, que sustituyan a un compañero enfermo o de vacaciones.

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