El concienzudo trabajo de investigación de un ciudadano que comprobó que el Plan Xeral de Ordenación Municipal de Ourense, aprobado en 2003 y que se exponía al público, no era el mismo que se había aprobado en el Concello, y que ambos incurrían en al menos de 160 diferencias que escondían muchos supuestos "pelotazos" urbanísticos, fue una de la 8 denuncias contra el PXOM admitidas por TSXG, que emitió otras tantas sentencias anulatorias. Esta fue una de las pocas denuncias que defendía intereses colectivos y no de simple venganza contra el gobierno local.
Un anónimo ciudadano visitó en 2003 la exposición al público del PXOM de Ourense que se mostraba en el Museo Municipal y comprobó que los planos no estaban diligenciados –es decir, que carecían de la firma de un fedatario público como el secretario municipal–, y que en los convenios urbanísticos anexos no aparecía siquiera la rúbrica de los propietarios interesados.
Decidió entonces llamar a un notario que levantó acta de la situación en la propia sala en la que se exponía el plan y solicitar al secretario municipal, por aquella fecha Mariano Rodríguez, la planimetría del PXOM con su firma que estaba en el Concello.
Tras un mes de exhaustivo comprobó que había al menos 160 graves diferencias entre los planos que se habían expuesto al público y los que realmente había aprobado al Concello.
Según fuentes próximas a aquel diligente ciudadano, hoy en paradero desconocido, las torres de A Chavasqueira a las que hoy en día ya nadie puede quitarle la licencia, tenían en el proyecto expuesto al público 6 alturas, y 19 en el PXOM oficial que fue aprobado en pleno.
Se multiplicaba también la edificabilidad en edificios como las torres de Tabarés, hoy ya construidas y a las que que la reciente anulación del PXOM por Supremo hecha pública este jueves, ya no podrá echar abajo.
Como no se podrá derribar tampoco el mastodóntico edificio situado muy cerca de la nueva glorieta de Marcelo Macías, y que no figuraba así en el plan paralegal, pero si estaba contemplado en toda su dimensión, de más de 200 viviendas, en el PXOM que aprobó en pleno la corporación en 2003.
Tampoco aparecía supuestamente como edificable en el plan que se expuso al público, un solar situado encima del depósito de agua de Montealegre, en el que hoy figura un gran edificio de viviendas. Incluso detectó un vial que pasaba por Montealegre en el plan aprobado en 2003 y que afectaban a propiedades privadas, vial que no sufrió alegaciones, por parte de los afectados, porque no estaba presuntamente reflejado en el PXOM expuesto al público.
El recurso contencioso administrativo presentado por este denunciante fue uno de los 8 admitidos por el Tribunal Superior de Xustiza que anuló en 2008 el PXOM de Ourense.
Los recursos presentados por el Concello de Ourense para ganar tiempo evitaron que la anulación se ejecutara en entonces, pero, la reciente sentencia del Supremo anula ya de forma definitiva el PXOM de 2003 y la ciudad tendrá que volver a regirse por su antiguo plan de urbanismo de 1986.
Sin embargo solo una las 8 denuncias admitidas por el TSXG abordan este supuesto "cambiazo" de planimetrías, que podría haber supuesto un claro enriquecimiento irregular para aquellos que, teniendo información privilegiada sobre el contenido del PXOM auténtico, compraron solares a precios muy bajos, pues aparecían supuestamente en el plan que se expuso al público con una edificabilidad muy inferior a la que le concedía la planimetría aprobada en pleno por la corporación.
El resto de las denuncias admitidas por el TSXG y ahora a la espera del fallo del Supremo escondían detrás bajo nombres en algún caso de asociaciones vecinales que nunca existieron, una solapada intención de revancha por un plan que no les beneficiaba.
Decidió entonces llamar a un notario que levantó acta de la situación en la propia sala en la que se exponía el plan y solicitar al secretario municipal, por aquella fecha Mariano Rodríguez, la planimetría del PXOM con su firma que estaba en el Concello.
Tras un mes de exhaustivo comprobó que había al menos 160 graves diferencias entre los planos que se habían expuesto al público y los que realmente había aprobado al Concello.
Según fuentes próximas a aquel diligente ciudadano, hoy en paradero desconocido, las torres de A Chavasqueira a las que hoy en día ya nadie puede quitarle la licencia, tenían en el proyecto expuesto al público 6 alturas, y 19 en el PXOM oficial que fue aprobado en pleno.
Se multiplicaba también la edificabilidad en edificios como las torres de Tabarés, hoy ya construidas y a las que que la reciente anulación del PXOM por Supremo hecha pública este jueves, ya no podrá echar abajo.
Como no se podrá derribar tampoco el mastodóntico edificio situado muy cerca de la nueva glorieta de Marcelo Macías, y que no figuraba así en el plan paralegal, pero si estaba contemplado en toda su dimensión, de más de 200 viviendas, en el PXOM que aprobó en pleno la corporación en 2003.
Tampoco aparecía supuestamente como edificable en el plan que se expuso al público, un solar situado encima del depósito de agua de Montealegre, en el que hoy figura un gran edificio de viviendas. Incluso detectó un vial que pasaba por Montealegre en el plan aprobado en 2003 y que afectaban a propiedades privadas, vial que no sufrió alegaciones, por parte de los afectados, porque no estaba presuntamente reflejado en el PXOM expuesto al público.
El recurso contencioso administrativo presentado por este denunciante fue uno de los 8 admitidos por el Tribunal Superior de Xustiza que anuló en 2008 el PXOM de Ourense.
Los recursos presentados por el Concello de Ourense para ganar tiempo evitaron que la anulación se ejecutara en entonces, pero, la reciente sentencia del Supremo anula ya de forma definitiva el PXOM de 2003 y la ciudad tendrá que volver a regirse por su antiguo plan de urbanismo de 1986.
Sin embargo solo una las 8 denuncias admitidas por el TSXG abordan este supuesto "cambiazo" de planimetrías, que podría haber supuesto un claro enriquecimiento irregular para aquellos que, teniendo información privilegiada sobre el contenido del PXOM auténtico, compraron solares a precios muy bajos, pues aparecían supuestamente en el plan que se expuso al público con una edificabilidad muy inferior a la que le concedía la planimetría aprobada en pleno por la corporación.
El resto de las denuncias admitidas por el TSXG y ahora a la espera del fallo del Supremo escondían detrás bajo nombres en algún caso de asociaciones vecinales que nunca existieron, una solapada intención de revancha por un plan que no les beneficiaba.